Vivimos en una sociedad acelerada, exigente y sobreestimulada.
Las familias hacen equilibrios constantes entre trabajo, crianza, responsabilidades y cansancio. En ese contexto, las pantallas han pasado de ser una herramienta puntual a convertirse, en muchos hogares, en un recurso habitual para calmar, entretener o facilitar el día a día con